Algunos se cagan al verles en la carretera haciendo su control. Otros cuándo vienen a sus casas.
Para ellos van dedicadas flores como “Los hijos de puta” “sólo van a recaudar” “guardias cerriles”…
También tienen que aguantar (y esto si verdaderamente es lo malo) bombas en sus casas cuarteles,
tiros en la nuca, explosivos debajo de su automóvil…
A estas alturas ya está claro de quién hablo. La guardia civil.
Recuerdo la última multa que me metieron. Me paran en Villacastín. Un chico joven me saluda llevando
la mano a su gorra, me da los buenos días, y amablemente me dice (tratándome de Usted por su puesto) que
he pasado a 70 por un tramo que marcaba a 50 km/h. Me dice que si quiero firmar la multa o pagarla en el acto,
con la de tecnología que hay ahora es muy sencillo, y encima me descuentan el 20%. No habrá retirada de puntos.
No firmo, porque es reconocer directamente mi infracción. Arranco, y me voy cagando en su estampa unos cuántos
Kilómetros.
Según me voy tranquilizando, empiezo a reflexionar. Y empieza a alejarse de mi Mr. Hille…Comienzo a
reconocer, que me he saltado las normas, esas normas a las que tanto me aferro en mi vida cotidiana,
y con las que me gusta convivir. Siempre me ha gustado la rigidez, que le voy a hacer.
Pero es más, empiezo a acordarme de cuando estaba parado en el arcén de la A6, con mi chaleco y triángulo puestos,
y escuché una voz detrás de mi que me dijo “¿Puedo ayudarle en algo?”. Al mirar a la remanguillé, y vi las botas
de caña alta negras, típicas de los motoristas del cuerpo, rápido sabía quién eran sin verles más que sus botas.
“No pasa nada, la niña que ha vomitado”. Arrancaron su moto y listo. No hay nada que temer si no infringes.
Lo peor que me hicieron fue ofrecerme su ayuda. ¡Qué malos son!.
También recuerdo cuándo hubo tiroteo en las casas gitanas, aquí cerca de mi casa. ¡Aaaamigo!. No se
hacía con los malos nadie, hasta que llegaron los “picoletos”. ¡Jodo que pronto cesó el altercado!.
Y mejor que no te veas nunca en un accidente de tráfico; pero si es así , reza porque estén allí.
También recuerdo cuándo estudiaba EGB, que nos llevaban a las exhibiciones de policia nacional, bomberos, policia local,
y por supuesto guardia civil. La que más gustaba era la de los del tricornio. En la plaza de toros. La recuerdo como
si la estuviese viendo ahora mismo. Se subían de pies en el sillín de su motocicleta. El pastor alemán atacaba
al tío que llevaba la droga. Los saltos que hacían con las motos, defensa personal…Y es que esto no es la policia
señores, esto es un cuerpo de carácter militar. Tienen marcialidad, es decir, disciplina.
Atrás quedan esos estereotipos de películas que nos mostraban el típico sargento gordinflas, sin educación y abusando
de su poder en épocas de Franco. Ahora son hombres y mujeres muy preparados física e intelectualmente, que
han ido borrando esa idea que antes teníamos.
Y si, hay de todo. Alguno habrá por ahí chapado a la antigua. Pero vamos a generalizar, que es lo que hay que
hacer en este caso, en el que hablamos de un colectivo.
Por último la última gran noticia, de la madrugada del Domingo. Cómo un guardia civil salva al vida, a un recién nacido en una patera. En medio
de tanta crisis, tanta muerte, tantas noticias que te dan la vuelta al estómago todos los días, un guardia civil, ese
al que llamabas cabrón al ponerte la receta, nos alegra la mañana a toda España.
A buen seguro muchos de nosotros no sabría ni que hacer con el bebe al verle todo ensangrentado y helado
dentro de una patera llena de inmigrantes. ¡Ponte en escena!- como siempre pido- e intenta imaginarlo.
Él se desabrochó el uniforme, se echó la bebé contra el pecho, y durante dos horas lo mantuvo con vida, hasta
llegar al hospital. Su calor le mantuvo con vida. La niña se llama Hapiness (Felicidad), y no es para menos.
Y que se nos quite de la cabeza por mal que nos siente. Ellos no son los que quieren recaudar, es el gobierno.
No creo que les haga mucha gracia aguantar las caras y cosas que les decimos, cuándo nos están multando.
Aquel día al llegar a Ávila, paré en el Banco Santander, y aboné mi multa, sabiendo que es lo que tenía que
hacer. Y sabiendo que no debo de ir a 70 por dónde pone a 50.
Dedicado a la recién nacida en la madrugada del lunes, Alba. Casi coinciden.
Dos buenas noticas para esta semana.