martes, 21 de febrero de 2012
TODO UN CLÁSICO.
Esto si es un clásico. La cena de carnaval de esta cuadrilla del barrio de la "Dioni", como cariñosamente nos identificamos más de una vez.
La tarde-noche transcurrió como siempre. Entre alegrías y recuerdos. Unos más amargos y otros más felices.
Ya mucha gente nos alaba la idea y recelosos nos miran como diciendo, ¿cómo lo hacen?, ¿cómo después de más de 25 años estos tíos se siguen juntando estos pollos?.
Pues muy fácil. Con un poco de esfuerzo y sobre todo apoyándonos en el buen grupo que ya desde pequeños formamos.
Quizá habría que hacer un esfuerzo más, y otro año irnos algún pueblo que nos traiga gratos recuerdos, como Navaluenga, y pasar el día entero allí. Ya se verá.
Ahí os dejo un vídeo, y las fotos ya os las pasaré como sea.
¡Hasta el año que viene!.
Vídeo
jueves, 26 de enero de 2012
Camps y Costa inocentes y "honorables"
Se me ocurre una cosa, que cojan las conversaciones, las impriman, y las repartan entre el pueblo.
Ahí os dejo unas:
En una conversación del 7 de enero del 2009, Pérez le dice a Camps: "¿Has leído mi tarjetón?, pues fíjate si te debo".
Camps le responde: "Nada. Quiero que nos veamos con tranquilidad para hablar de lo nuestro".
En la misma conversación, Pérez dice a Camps: "Te quiero mucho", a lo que el expresident contesta: "Yo más".
También durante la misma llamada, Camps le pasa el teléfono a su mujer, que le dice a Pérez sobre un regalo: "Álvaro, con el mío te has pasado veinte pueblos".
Pérez: "Qué dices, si es un detallito".
Bas: (Ríe) "Sí, un detallito". "Lo tenemos que hablar, en serio".
Pérez: "Vale, vale, ¿le ha gustado a Isabel el suyo?".
Bas: "De eso tenemos que hablar, que le está pequeño".
Pérez: "No te preocupes, ¿y le ha gustado la medallita?"
Bas: "Sí, le ha gustado, le ha encantado". "Ya lo hablamos porque esto es muy fuerte".
Pérez: "¿Quién está fuerte?.
Bas: "No, no, no, en serio, no me lo voy a quedar".
En una conversación del 3 de enero del 2009, Álvaro Pérez le dice al gerente de Orange Market, Cándido Herrero: "Estoy en Louis Vuitton porque hay una cosa que no hemos pensado, porque llevamos cuatro años aquí regalándole una cosa a la alcaldesa y este año no voy a dejar de regalarle algo, ¿sabes?". "No nos da nada, no sirve de nada, pero tampoco me jode, ¿sabes?". En la misma llamada, Pérez le comenta a Herrero: "Le voy a comprar un bolso de la colección nueva y a tomar por culo. Me voy a gastar menos que el año pasado, pero se lo compro". Asimismo, le comenta: "Tenemos que comprarle un reloj a la consejera de..., se lo compré a la hija puta de "la Perla", ¿no se lo voy a comprar a la de ahora a la de Turismo? Que tampoco lo pensamos Pablo y yo, y esta se porta muy bien conmigo, ¿sabes?".
En otra conversación intervenida, Ricardo Costa le pide a Pérez: "Necesito 100 gramos de caviar para la cena de nochebuena". En un mensaje de texto, Costa le pide a Pérez: "Consígueme el N97 de Nokia".
¡Qué gente más honorable por Dios!
miércoles, 25 de enero de 2012
"Si la economía española sigue con los ajustes, le esperan dos décadas perdidas"
He intentado poner lo más importante de la entrevista a Richard Koo, pero me ha sido imposible. Me gusta todo.
Así que para los que quieran invertir 7 min en su lectura, ahí les va todo el material, que sin duda, no tiene desperdicio.
Que 20 años no es nada: hace 20 años se desató una crisis en Japón cuyo parecido con la que viven ahora EE UU, la eurozona y, sobre todo, España es inquietante. Japón venía de una época deslumbrante en la que parecía que iba a comerse el mundo. Pero la economía cabalgaba a lomos de una burbuja enorme, inmobiliaria y de crédito, que explotó en 1990. Desde entonces, sus políticos han intentado aplicar todo tipo de curas sin apenas éxito. "El diagnóstico fue equivocado", explica en Madrid el influyente Richard Koo, economista jefe del banco de inversión Nomura. "No supimos ver que el país estaba aquejado de una rara enfermedad económica que se da una vez en un siglo, muy parecida a la que afronta ahora casi todo el Atlántico Norte, cuyas autoridades demuestran a diario que no han aprendido nada de la experiencia japonesa. Las consecuencias para Japón fueron dos décadas perdidas; si Europa persiste en su pésima gestión, le queda por delante década y media de crisis", pronostica el que quizá sea el economista japonés más influyente.
El diagnóstico erróneo, en Europa, es pensar que esta es una crisis fiscal. Falso: la crisis empezó en el sector inmobiliario estadounidense y se transformó en una tormenta financiera global. Y sigue siendo una crisis bancaria, que ha acabado contagiando a la economía (el cierre del grifo del crédito degeneró en desempleo y recesión) y a las cuentas públicas (castigadas por las ayudas a la banca y los costes del Estado de bienestar en pleno desplome económico). Ha contagiado incluso una suerte de aluminosis al edificio institucional europeo, incapaz de mostrarse resolutivo en unos rescates que parecen más diseñados para salvar a los bancos que para ayudar a los países con problemas. Las entidades financieras, en especial las alemanas, están cargadas de activos tóxicos (y de deuda pública, que va camino de alcanzar ese estatus). En España, la toxicidad procede de un empacho de ladrillo. Pero Berlín y Bruselas están convencidos de que la crisis es esencialmente fiscal, y que el remedio es una sobredosis de ajustes vía BCE, FMI, reformas constitucionales, lo que sea. "Es un completo disparate", ataca Koo.
Porque esa cura no funciona para el virus europeo, según la tesis de Koo. Especialmente en España. "Imaginemos un país con una enorme burbuja: al estallar, las empresas y familias se quedan cargadas de deudas, y por mucho que los tipos de interés bajen a mínimos la gente se olvida de gastar y las empresas de invertir: la obsesión es reducir deudas. Lo mismo les pasa a los bancos: no prestan, se dedican a desendeudarse. Sucedió en Japón y ahora ocurre en Occidente: esa enfermedad se llama recesión de balance".
En esas condiciones, cuando la demanda privada es anémica, cuando ni siquiera hay crédito, solo el sector público puede dar un volantazo para evitar la agonía. Así lo hizo Japón en los noventa, y el mundo entero tras la quiebra de Lehman. "Esa reacción suele ser automática. Luego llega lo difícil, el momento del pánico: en 1997 Japón cometió un error fatal, se asustó del abultado déficit en un país envejecido, estancado, sobreendeudado: ¿suena familiar? Entonces puso en marcha un duro plan de austeridad y subió impuestos: ¿también le suena? Y eso dio paso a una recesión profunda y al colapso de la banca: eso aún no le suena, pero le va a sonar". EE UU, sostiene Koo, aún no se ha asustado tanto, pero Europa es otra historia: "Esas curas de austeridad que receta Alemania son contraproducentes". "Si querían reducir el déficit, van a tener lo contrario: una recesión como la que viene es la mejor manera de que la crisis fiscal empeore. Sin estímulos, a Europa le espera una larga temporada de atonía y a España dos décadas perdidas a la japonesa".
El discurso de Koo es casi sacrílego en Europa. La réplica es de cajón: no hay margen para gastar. Koo dispara contra el dogma: "La deuda japonesa está en el 200% del PIB, la estadounidense y británica en máximos, y en cambio los intereses que pagan esos países son bajísimos. Hay una razón: los ciudadanos tienen miedo, ahorran mucho y compran deuda pública: por eso los intereses son mínimos y aún hay margen para el estímulo". Europa y su crisis fiscal morrocotuda parecen una excepción. Koo discrepa: "La única diferencia es que al compartir el euro, el ahorro de los españoles vuela a Alemania, el país más seguro y sin riesgo de tipo de cambio. Gran parte del ahorro europeo va a los bonos alemanes, que paga intereses irrisorios. ¿Qué hace Alemania con ese dinero? Nada de nada. Pero quizá eso cambie: la recesión les va a golpear. Van a tener que gastar".
"La lluvia de liquidez sobre la banca no sirve: la política monetaria es inútil. Hay que volver a los estímulos fiscales. Y anunciar que se va a impedir, en el plazo de unos años, que los ciudadanos de un país inviertan en la deuda de otro país europeo. De esa manera la deuda de cada país será proporcional al ahorro interno y eso impedirá cosas raras". ¿Habla de controles de capital en el mercado de deuda? "No es realista a corto plazo, pero si Grecia, Italia y España anuncian que van a poner en marcha esas restricciones en 10 años y Bruselas hace lo necesario, tendríamos una posibilidad de ver una salida".
Koo reclama también ayudas sin condiciones para los bancos: "Hay que darles tiempo y dinero para que se quiten la basura de los balances y no cierren el crédito". Pero Trichet dice que la ciudadanía no está preparada para aceptar una segunda ronda de ayudas a la banca. "Pues ese era su trabajo: convencer a la gente de que eso es imprescindible. Trichet debió ser despedido por no hacer su trabajo", dispara.
¿Y España? "Si el próximo Gobierno sigue con los recortes la recesión será muy dura, el paro crecerá y el déficit aumentará. Mirar solo las cuentas públicas no es suficiente: hay que ver lo que sucede en el sector privado, que está tratando de reducir deuda a toda costa. Si el sector público también lo hace, la cosa se complica". La respuesta está en una Europa menos atrapada por los prejuicios. "Hay que suavizar los ajustes, arreglar los bancos y hacer que quienes tienen margen estimulen su economía. Alemania se benefició durante años de la política económica europea. Cuando peor le iba, la eclosión de sus exportaciones no se dirigió hacia Asia ni EE UU, sino hacia Europa. Es el momento de que los alemanes devuelvan a los europeos el favor que les hicieron cuando las cosas les iban mal, cuando disfrutaron de tipos bajos y de la flexibilidad que ahora ellos no conceden a sus socios".
Koo no es precisamente un optimista. Excepto con China: "Los chinos han comprendido los problemas mejor que nadie. En 2009 pusieron en marcha uno de los paquetes de estímulo más ambiciosos y mejor orientados del mundo. Luego siguieron con ellos: son una dictadura, gracias a ello se lo pueden permitir". Mientras Europa y EE UU discuten de riesgo moral, de Keynes y Hayek, de estímulos y austeridad cargados de dogmas, "China está a otra cosa". "A quienes advierten de una burbuja hay que decirles que los chinos nos pueden dar lecciones de realismo", cierra. A la Europa contemporánea construida con esa extraña mezcla de creencias cristianas y dudas griegas, que decía Polanyi, hay que añadirle ahora ciertas dosis de realismo chino y las enseñanzas de la experiencia japonesa para recuperar el aliento. Al menos, así lo ve Richard Koo.
sábado, 7 de enero de 2012
Entrando en el 2012
sábado, 3 de diciembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
FELICIDADES GOTARRENDURA
Las políticas sostenibles de Gotarrendura tienen premio en Corea del Sur. Fernando Martín recibió el premio en Corea.La pequeña localidad abulense de Gotarrendura (174 habitantes) ha recibido su primer premio internacional en Corea del Sur como reconocimiento a su apuesta decidida por el medio ambiente y la sostenibilidad.
Se trata del Premio LivCom Awards en la categoría de municipios de menos de 20.000 habitantes. Es el primero internacional que recibe este municipio cuyo Ayuntamiento ya tiene sus vitrinas repletas de reconocimientos nacionales y regionales.
Esto demuestra que por muy pequeño que seas, y por muy mal que lo veas, debes de fijar tu objetivo, sin temor a nada más. El resultado, será lo de menos; pero tarde o temprano se te compensará el esfuerzo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Papandreu sepulta las bolsas de todo el mundo.
¡Pobre hombre!. Es lo que he pensado al escuchar las notcias.Papandreu es el responsable de que las bolsas de todo el mundo se hundan. Tertulianos de todos los medios le sepultan. Los acuerdos alcanzados en la reunión por Angela Merkey y Nicolás Sacorzy, habían dado alas a los mercados, y en especial a nuestro euro. Parecía que la crisis nos iba a dar un respiro. Parecía el pricipio de un camino pérdido.
Observar como tras la reunión, el euro se va de 1.38 a 1.42 dólares. Y como tras conocer el referendum, en poco más de un día, ha bajado hasta los 1.37$.
Esto a mi hipotca en yenes, me supone un aumento de 50€ en la mensualidad. Salgo muy castigado.
Pues ahí va mi opinión: Hemos pasado a darle tanta importancia a los números, que nos hemos olvidado de las personas. Papandreu, lo único que ha hecho, es pedirle la opinión a su pueblo, sobre los acuerdos alcanzados por los demás, sobre su país.
¿No os gustaría que cada vez que se tomase una importante decisión, nos preguntasen a cada uno de nosotros nuestra opinión?. Si, cuándo votamos a un presidente, ponemos nuestra confianza en esa figura, y ya no habría que consultar más al pueblo. Pero se desvían tantas veces a lo largo de los 4 años de mandato de sus pretensiones iniciales, o pueden cambiar tanto los tiempos en esos cuatro años...
No caigamos en tentación y nos implemos. Pensamientos como "Grecia entró en la unión por los pelos", "No aportaron nunca casi nada", "Son un sabañón para Europa" o "Que les saquen de la Unión". Aunque muchos datos son verdaderos, piensa que España mañana puede estar igual, porque aunque es más poderosa, más fuerte es la caída.
Papandreu se ha acordado de su pueblo. Y en mi opinión, incluso creo que después de la tormenta, puede ser un buen ejemplo a seguir.