No os lo perdáis, porque este es el mejor de todos lo que he puesto.
No he visto pinchazo de una rueda, que desencadene fiesta igual.
¿Dónde coño pillarán estos la hierba?.
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viernes, 29 de abril de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
Mou, vete al bar con Hommer anda...

Si tienes un entrenador que lo único que inculca es, que cuándo expulsar a un jugador, ya tienes todas las de perder y que te enseña que todos los partidos en los que al equipo le han echado a un tío, el resultado ha sido perder o empatar. ¿Qué mentalidad tendrías tú cuándo en todo un Madrid – Barcelona en semifinales de copa de Europa, si ves que te expulsan a un compañero?. Pues la que tuvieron ellos ayer, entregar el partido.
Pero amigo, si te fijas en esos atletas que corren con una pierna ortopédica, ¿crees que si sus preparadores físicos tuviesen la mentalidad de Mou, esta gente haría las proezas que hacen?. Cuándo un toro es bravo de verdad, cuándo le pinchan, se crece ante la adversidad.
Mou se ha convertido en el centro de atención del qué fue nombrado mejor club del mundo. Está nublando toda la grandeza de este equipo siendo él el protagonista y el centro de atención de todo, con su manera ponzoñosa de protestar y protestar.
Con nostalgia recuerdo aquella copa de Europa, en la que cuándo pitaba el árbitro el final del partido y los jugadores blancos corrían a mantear a su “Mister”, el trabajo que les costaba encontrar a Del Bosque medio escondido en el banquillo. Como él siempre dice: “los protagonistas son ellos”.
Y a Pep le diría, que no siga el juego a este hombre. Que el mejor desprecio es no hacer aprecio. Que está escribiendo una historia inigualable en el fútbol, y que siga siendo un señor; aunque un es poco mariquita dicen por ahí…:-)
Un Madridista.
Pero amigo, si te fijas en esos atletas que corren con una pierna ortopédica, ¿crees que si sus preparadores físicos tuviesen la mentalidad de Mou, esta gente haría las proezas que hacen?. Cuándo un toro es bravo de verdad, cuándo le pinchan, se crece ante la adversidad.
Mou se ha convertido en el centro de atención del qué fue nombrado mejor club del mundo. Está nublando toda la grandeza de este equipo siendo él el protagonista y el centro de atención de todo, con su manera ponzoñosa de protestar y protestar.
Con nostalgia recuerdo aquella copa de Europa, en la que cuándo pitaba el árbitro el final del partido y los jugadores blancos corrían a mantear a su “Mister”, el trabajo que les costaba encontrar a Del Bosque medio escondido en el banquillo. Como él siempre dice: “los protagonistas son ellos”.
Y a Pep le diría, que no siga el juego a este hombre. Que el mejor desprecio es no hacer aprecio. Que está escribiendo una historia inigualable en el fútbol, y que siga siendo un señor; aunque un es poco mariquita dicen por ahí…:-)
Un Madridista.
lunes, 25 de abril de 2011
Kancho Kanazawa, el ejemplo.
El pasado fin de semana, los días 16 y 17 de Abril, tubo lugar en Madrid un curso técnico impartido por Kancho Hirokazu Kanazawa, 10º Dan e Instructor Jefe y Presidente de Shotokan Karate-Do Internacional Federation, y único alumno vivo del fundador del karate-do Gichin Funakoshi, acompañado por su alumno Sensei Mnabu Murakami, 7º Dan e Instructor del Hombu-Dojo S.K.I.F. En Japón.Bien, la primera vez que fui a un curso de este hombre, contaba con 72 años, y entrenó las 3h con nosotros, con una sudada que se pegó de espanto.
Este año vino al curso con 80 años. El bajón que había pegado ya era considerable. Su voz era débil, y los temblores le recorrían el cuerpo.
El verle hacer el calentamiento (a su ritmo) que impartía su alumno, era como el que ve por primera vez un paisaje increíble.
Cuándo los más de 130 karatekas saludábamos para empezar, hubo dos o tres que movieron el pie izquierdo ( y no el derecho que es lo correcto) y rápido, con su voz apagada, les dijo que no era así. Cualquier minúsculo detalle lo notaba.
Los occidentales nos quedamos admirados pensando en el entrenamiento que llevarán ellos en su país. Si te fijas en sus tobillos están deformados de forzar las posiciones. Su elasticidad es muy superior a la nuestra. Su concentración, sus reflejos…Y sobre todo el sentimiento y el respeto que le tienen al maestro.
Yo vengo arrastrando una lesión de pubis. Al ver a ese hombre, sin calentar, arrodillarse a saludar a la foto de su maestro (ya difunto) con ese respeto y sobrecogimiento, me hizo olvidarme de mis molestias, y pensar que soy un mierda tan solo por quejarme.
Espero seguir practicando karate-do muchos años. Solo con ver que con 80 años aún puedes hacer muchos ejercicios impensables a esas edades, me anima a seguir el camino, el DO del Karate.
lunes, 18 de abril de 2011
Meta conseguida
Bueno, pues yo ya he cumplido.
Ahora de vacaciones, que falta me hacen.
Antes de nada os dejo, para los amantes de la astronomía, que se que al menos uno si hay, una noticia que puedes ser muy interesante.
Felices días para todos!!
Noticia
Ahora de vacaciones, que falta me hacen.
Antes de nada os dejo, para los amantes de la astronomía, que se que al menos uno si hay, una noticia que puedes ser muy interesante.
Felices días para todos!!
Noticia
sábado, 16 de abril de 2011
Jaime.
Jaime ha llegado a las 10h a la piscina. Es de los primeros, necesita más tiempo. Necesita cambiarse, ponerse el bañador, ducharse y por fin, introducirse en el agua. Jaime es minusválido. Lentamente se va cambiando. Sus piernas están muertas, son solo un cuerpo inerte, que al menos siguen ahí para no afear su cuerpo. Nadie le ayuda. Se ha resbalado y casi se va al suelo. Suspira desesperado…Qué más quisiera él que no fuera así. Según te toque así te tocará sufrir. Preparado con su bañador se va hacia el espejo con sus muletas. Se contempla. Su cuerpo está lleno de cardenales. Mira hacia abajo y decide no torturarse más. Va por el pasillo hacia la piscina. Sus brazos van tensos de soportar todo el peso de cuerpo. Allí le espera una especie de silla móvil, que le introducirá en el agua. Todos le miran. De una manera o de otra, disimuladamente; pero es el centro de atención. En silencio, pensativo, se introduce en el agua y comienza a nadar. Un largo, otro y otro más. Al lado de su calle va un chico. Siempre le gana, Jaime solo se propulsa con sus fuertes brazos, pero no son suficientes para hacer frente al rival de esta mañana. Se agarra al bordillo y descansa. Cientos de pensamientos le bombardean su cabeza: “Hoy no puedo más, no se qué pasa” “Y este que cojones mira” “No te enfades, hay que ser fuerte” “Vamos, otro par de largos” “Me duele hasta el alma hoy”. Vuelve a nadar. A tres cuartos de piscina empieza a chapotear. Algo sucede. Se escucha una voz atragantada por el agua. Jaime empieza a luchar contra el agua, no puede flotar. Uno de sus remos se ha agarrotado. Se ha hundido. Mira hacia el suelo de la piscina y piensa en que al llegar, dará un saltito y volverá al menos a coger aire… - ¿Qué pasa? ¿No llego a tocar fondo?. ¡Mierda! Ha tocado fondo. De hecho está sentado casi en el suelo, pero sus piernas murieron con su alma cuándo se quedo minusválido. Al darse cuenta de al situación, duda en si quedarse ahí abajo, o salir. – ¡Tengo que salir joder!. Se impulsa con sus brazos. Logra ascender. Nota que alguien lo ayuda. El socorrista, ¡ya lo tiene!. Le sacan. Tose y tose. Ha tragado algo de agua. Sentado en el suelo, contra la pared, sujeta su cabeza entre sus dos manos y llora. Llora desconsolado. Destrozado por el puto día que lleva. Porque se cayó en casa cuándo salía del portal. Porque no tiene novia. Porque ve cómo sufren los que le quieren siempre pendientes del él. Porque no puede jugar al fútbol ni salir de fiesta con los amigos. Y porque aún queda día… Se repone y se marcha cabizbajo, hundido moralmente. Logra vestirse, se echa la mochila a la espalda, y se dirige hacia su coche. Al salir de la instalación, se queda helado mirando la plaza azul. No se acordaba de que estaba ocupada, por un coche sin distintivo de minusválidos, y tuvo que aparcar más lejos. Quizá alguien lo dejó porque “iba a ser solo un momento”, pero a Jaime le tiemblan los brazos, y otra vez acaba con la cara en el barro. Ya no quiere levantarse, cierra los ojos y quiere morir. Esta historia me la he inventado. Inspirado en todos los disminuidos que veo cuándo voy a nadar. Pero es perfectamente posible, ¿verdad?. No aparques nunca en su zona. De cada 1000 veces, no pasará nada. Pero un día puede venir un amigo, como Jaime, con la moral muy muy tocada, y puede que le des el rejonazo al estar poniéndole un obstáculo más. Recuerda, RESPETO.
jueves, 14 de abril de 2011
Nos piden "creer".
Haber si no se nos ha olvidado contar: 3000 años de condena. Ha cumplido 24 y ya está en casita. Autor de 22 asesinatos, con casi 3.000 años de condena y 24 años en la cárcel el etarra Antonio Troitiño, uno de los miembros más sanguinarios de la banda terrorista durante la década de los ochenta, quedó ayer en libertad, seis años antes de lo previsto. José María Sagarduy Moja, otro de la banda terrorista, cumplió 30 años y 9 meses, el máximo legal, también salió ayer. ¿Osea que te cargas 22 personas, y destrozas la vida de todos los amigos y familiares de esas 22 personas, y sales a la calle con tan solo 22 años de condena?. ¿Ah, que solo se pueden cumplir 30 años cómo máximo en España?. ¿Y tú amigo lector, piensas que después de 30 años, esas viudas, esos hijos, esos amigos han olvidado ya a su ser querido?. La justicia española es una mierda, una PUTA MIERDA. Estamos hartos de ver a gente cómo Mario Conde, estafadores y avariciosos sin cuartel, cumplir condenas ridículas, y luego estar en los medios de comunicación como si nada, o escribiendo libros. Y a ti, ciudadano de a pie, si te metes en pleno verano debajo del un pino en el parque a tomarte una cerveza, te pueden echar de malos modos e incluso llegar a imputarte algún cargo de escándalo público. Yo les vi ayer en la tele. No son tan viejos. Pueden volver a participar, con toda su experiencia, en la banda. Y aunque me imagino que 24 años a la sombra te ablandan el coco, también son años suficientes para fraguar y macerar una venganza. Personalmente, yo para asesinos de ese calibre (etarras o no) les dejaría al menos hasta que cumpliesen una edad en la que ya no tengas fuerzas más que para dar algún que otro paseo. Por cierto, y en alusión al título, diré que me cuesta creer en la justicia. Aún no me he desengañado del todo, pero falta poco.
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